
Estados Unidos impone nuevo arancel de 35 % a Canadá
Trump anunció un arancel del 35 % a partir del 1 de agosto pese al retiro del impuesto digital canadiense y la reapertura de negociaciones.
Washington ha anunciado un nuevo arancel del 35 % sobre las exportaciones canadienses a partir del 1 de agosto, decisión que marca una escalada significativa en las tensiones comerciales entre ambos países. La medida fue comunicada por el presidente Donald Trump al primer ministro canadiense, Mark Carney, en una carta pública donde se argumenta la “falta de cooperación” por parte de Canadá en temas clave como migración y tráfico de fentanilo. Este nuevo gravamen sustituye al arancel de emergencia del 25 % aplicado desde febrero bajo el amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
El cambio ocurre pese a los recientes esfuerzos de Ottawa por reactivar el diálogo, incluyendo el retiro del impuesto digital del 3 % sobre gigantes tecnológicos estadounidenses como Amazon, Apple y Google. Esta eliminación, anunciada el 29 de junio, buscaba aliviar la presión bilateral antes del 21 de julio, plazo clave en las negociaciones. Sin embargo, Trump calificó dicha acción como “insuficiente”, al tiempo que acusó a Canadá de mantener barreras comerciales “excesivas”, especialmente en el sector lácteo, con aranceles de hasta 400 %.
Desde febrero, las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han atravesado altibajos. El primer paquete arancelario incluyó gravámenes del 25 % a la mayoría de los productos canadienses y del 10 % a la energía. Aunque estas medidas se ajustaron en marzo para permitir el libre flujo bajo el T-MEC, nuevas restricciones surgieron rápidamente, incluyendo aranceles del 25 % a las importaciones de acero, aluminio y vehículos no certificados por el tratado.
Para Washington, el déficit comercial con Canadá —25,625 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2025— representa una amenaza estructural. Trump justificó el nuevo arancel del 35 % no sólo como una represalia, sino como una herramienta para incentivar la relocalización industrial hacia Estados Unidos. El mandatario incluso ofreció exenciones a empresas canadienses que trasladen operaciones al territorio estadounidense, prometiendo autorizaciones “en cuestión de semanas”.
Pese a este panorama tenso, el primer ministro Carney ha confirmado la continuidad de las negociaciones. La incertidumbre generada por estas medidas ya ha provocado advertencias del FMI y podría impactar en las decisiones estratégicas de empresas exportadoras, inversionistas y gobiernos. Con este nuevo giro, la política arancelaria de Estados Unidos vuelve a convertirse en una variable crítica para la estabilidad comercial regional.










